El Mago observaba
con paciencia
la escena del día,
-Una nube con rasgos
de lluvia
se acerca del poniente, -
decía su boca
sin esfuerzo;
-Obsequios
a la dama de sal
debes hacer
como un rito,
ella es la madre
del tiempo,
que te abraza -;
continuó,
hasta el silencio.
Y no dijo más
por el resto de ese día.
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